
Dosis de memoria
Durante los días 29 de septiembre al 16 de octubre se llevaron a cabo unas jornadas en la antigua Cárcel de Segovia bajo el título de “VIDA TRAS LAS REJAS. La cárcel de Segovia”. Unas jornadas para refrescar la memoria. De la mano y el esfuerzo de los historiadores Santiago Vega Sombría y Juan Carlos García Funes, el papel de la MUJER represaliada durante la guerra Civil española y la posterior postguerra fue el eje principal por el cual giraba toda una serie de documentales, charlas y exposiciones, porque como expuso Fernando Fernández Holgado “estábamos ante uno de los episodios menos estudiados (y no por falta de documentación) de este periodo histórico, teniendo mucha más información de las cárceles masculinas”.
El lugar no podía ser mejor. Un lugar que había dado sitio a miles de tristes episodios y horribles situaciones tras sus muros, “tras sus rejas”, se convertía en reivindicación y un paso más por acercarnos la historia y mantener viva esa pequeñita, pero fuerte, llama de la memoria. Qué mejor uso se podría dar que éste.
Así mismo, una semana después, el documental “Los niños robados del franquismo" nos ofreció testimonios de tantos afectados por las consecuencias de un sistema represor en donde el objetivo era erradicar el “mal rojo” de la sociedad. Un mal que podía ser transmitido de padres a hijos y que el nuevo régimen no estaba dispuesto a tolerar. Hubo casos de hijos de presas que fueron sustraídos dándoles un nuevo destino, guiándoles por el “buen camino” de la nueva España que se estaba formando, bien con unos nuevos padres, integrándolos como curas en seminarios, etc. Aún hoy hay personas que siguen investigando quiénes fueron sus padres biológicos.
Fernando Fernández Holgado, ofreció a los asistentes un recorrido por la vivencia de las mujeres represaliadas en las cárceles de Corts y Ventas. Si bien la lucha acaba afuera, continuaba dentro de las prisiones en clandestinidad, formando y organizándose con el resto de mujeres reclusas. La formación y la resistencia de los ideales de libertad y justicia hicieron más fuertes a este grupo de mujeres que luchaban por un mundo mejor
Más de 1500 personas visitaron la exposición, según la organización, y las distintas actividades dentro de estas jornadas que animaban a tener presentes a miles de mujeres que lo sacrificaron todo para dejar a las futuras generaciones un futuro de color y letras frente a la oscuridad del blanco y el negro.
Porque se negaron a aceptar lo que estaba ocurriendo, porque eran necesarias, porque era necesario. Porque olvidarlas sería lo más injusto que podría hacer la Historia.
Borja Escribano Navajo (fotos y texto)


